El gobierno uruguayo expresó su preocupación por los ataques aéreos de Estados Unidos en Venezuela y reafirmó su rechazo a cualquier intervención militar extranjera, apelando al respeto del derecho internacional y a una salida pacífica al conflicto.
El Gobierno de Uruguay manifestó este sábado su rechazo a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, tras los ataques aéreos registrados en las últimas horas en ese país. A través de un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ejecutivo señaló que sigue la situación “con seria preocupación” y reiteró su histórica postura en defensa de la soberanía de los Estados.
En el texto, Cancillería subraya que Uruguay rechaza “toda acción que implique el uso de la fuerza en territorio de otro país”, al tiempo que recuerda que estas prácticas contradicen los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas, en particular el respeto a la integridad territorial y la independencia política de los Estados.
El comunicado también reafirma el compromiso del país con el mantenimiento de América Latina y el Caribe como una zona de paz, destacando la necesidad de priorizar el diálogo y los mecanismos diplomáticos para la resolución de controversias. En ese marco, Uruguay exhorta a la comunidad internacional y a los organismos multilaterales a intensificar sus esfuerzos para evitar una escalada del conflicto.
Asimismo, el gobierno informó que mantiene contacto permanente con su representación diplomática en Caracas para seguir de cerca la situación de los ciudadanos uruguayos residentes en Venezuela, así como del personal de la misión diplomática.
Desde el Poder Ejecutivo se insistió en que la crisis venezolana requiere una solución política y pacífica, basada en el respeto al derecho internacional y en el protagonismo de los propios venezolanos, sin injerencias externas que puedan agravar el escenario regional.
Con esta posición, Uruguay reafirma una línea histórica de política exterior centrada en el multilateralismo, la no intervención y la búsqueda de consensos, en un contexto internacional marcado por la tensión y la incertidumbre sobre el futuro de Venezuela.
