MIENTRAS COBRA SUBSIDIO, LACALLE POU CONSTRUYE APARTAMENTO MILLONARIO

MIENTRAS COBRA SUBSIDIO, LACALLE POU CONSTRUYE APARTAMENTO MILLONARIO

Tras dejar la Presidencia, Luis Lacalle Pou percibe un subsidio mensual superior a los 569 mil pesos, previsto por ley, mientras avanza en la construcción de una vivienda de alto valor en una zona exclusiva de Maldonado. El contraste con otras situaciones de expresidentes vuelve a instalar el debate público.

En un contexto nacional marcado por ajustes y llamados al cuidado del gasto, se conocieron nuevos detalles sobre la situación del expresidente Luis Lacalle Pou luego de finalizar su mandato. De acuerdo a información oficial, el exmandatario percibe el subsidio por cese de cargos electivos establecido en el artículo 67 de la Ley Nº 18.719, un beneficio al que pueden acceder los expresidentes durante un período de 12 meses.

Según datos difundidos por el portal Crónicas del Este, Lacalle Pou recibe un monto líquido de $569.243 mensuales, cifra que equivale aproximadamente a 14.600 dólares al tipo de cambio actual. El subsidio rige desde el 1º de marzo de 2025 hasta marzo de 2026 y representa un costo total para el Estado superior a los 175.000 dólares.

En paralelo, documentación de la Intendencia de Maldonado, citada por el semanario Caras y Caretas, indica que el 19 de setiembre de 2025 fue aprobada la Resolución Nº 08333/2025, mediante la cual se autorizó a Luis Alberto Lacalle Pou a construir una vivienda de 267,99 metros cuadrados, más una piscina de 28,18 metros cuadrados, en el padrón Nº 18352/J/002, ubicado en Balneario Buenos Aires.

El terreno forma parte del complejo inmobiliario “El Nido”, un emprendimiento de perfil premium en la zona de Manantiales, orientado a compradores de altísimo poder adquisitivo y que proyecta incorporar tecnología de generación de olas artificiales para la práctica de surf. Especialistas del sector estiman que, considerando la ubicación y los metros autorizados, el valor del terreno y la obra podría alcanzar o superar el millón de dólares.

La resolución departamental señala que el proyecto se ajusta a la normativa vigente y fue autorizado con condicionamientos vinculados a cercos y taludes.

En Uruguay no existen pensiones vitalicias para expresidentes desde 1996, cuando se derogó ese régimen especial. Desde entonces, quienes culminan su mandato pueden acceder a un subsidio transitorio o jubilarse por el régimen común del BPS. En ese marco, la situación de Lacalle Pou contrasta con la de José Mujica, quien optó por no solicitar el subsidio y percibió una jubilación cercana a los $57.000 mensuales, y con la de Julio María Sanguinetti, beneficiario de una pensión vitalicia por haber ejercido la Presidencia antes de la reforma. El tema vuelve a abrir el debate sobre privilegios, legalidad y sensibilidad social en la pospresidencia.

REGALOS DE FIN DE AÑO: PARLAMENTO ENTREGÓ SET DE PARRILLAS PARA DIPUTADOS

REGALOS DE FIN DE AÑO: PARLAMENTO ENTREGÓ SET DE PARRILLAS PARA DIPUTADOS

La compra de 600 kits de asado por parte del presidente de la Cámara, Sebastián Valdomir, desató un fuerte cruce político. Según una investigación de El País, pese al revuelo actual, los obsequios de fin de año han sido una práctica constante en el Palacio Legislativo durante la última década.

La política uruguaya se vio sacudida en las últimas horas por un «asado» que no llegó a la parrilla, pero que generó bastante humo en las redes sociales. El disparador fue la decisión de Sebastián Valdomir, actual presidente de la Cámara de Diputados, de adquirir 600 sets de parrilla para agasajar a legisladores y funcionarios. La compra, que supuso una inversión de $ 475.800 (unos US$ 12.200), despertó el malestar de varios dirigentes de la oposición que no tardaron en poner el grito en el cielo.

Uno de los más duros fue el exministro de Trabajo, Pablo Mieres, quien calificó el hecho como «insólito» en su cuenta de X, asegurando que estas actitudes son las que «alejan a la gente de la política». En la misma sintonía, los colorados Juan Martín Jorge y Gabriel Gurméndez, junto a Gerardo Sotelo, intentaron devolver los obsequios, aunque por ahora el trámite quedó trancado por problemas de coordinación administrativa.

El «efecto contagio»: Valijas para todos los ediles

La polémica parlamentaria no es un caso aislado de gasto cuestionable. Recientemente, el Congreso Nacional de Ediles se sumó a las críticas tras gastar cerca de un millón de pesos (unos US$ 25.000) en 589 valijas tipo «carry-on» para regalar a los curules de los 19 departamentos.

La compra, denunciada por la organización civil Watchdog (CONACOPACI) liderada por el economista Jorge Núñez, fue tildada de «despilfarro innecesario». Según Núñez, este gasto no solo es superfluo, sino que parece una «invitación a viajar» y generar más costos en viáticos y combustible para el pueblo. La movida generó un fuerte rechazo en departamentos como Lavalleja, Treinta y Tres y Colonia, donde varios ediles ya anunciaron la devolución del equipaje, calificando la iniciativa como un «disparate» que prioriza lo accesorio sobre las necesidades reales de la gente.

Las excepciones a esta cultura del regalo han sido pocas, destacándose los casos de Martín Lema (2020) y Ope Pasquet (2022), quienes decidieron no realizar obsequios durante sus mandatos. Mientras tanto, la ciudadanía observa con lupa cómo se estira el presupuesto en detalles que, entre asados y valijas, parecen no tener fin.

DE 19 VACANTES SÓLO LLAMARON A 8 EN ARTIGAS

DE 19 VACANTES SÓLO LLAMARON A 8 EN ARTIGAS

Aspirantes denuncian que el Ministerio del Interior cubrió menos de la mitad de las vacantes anunciadas para la Jefatura, mientras que las autoridades alegan una redistribución de cupos hacia el INR.

El reciente proceso de selección para ingresar a la Policía en el departamento de Artigas terminó en un clima de bronca y desconcierto. Lo que empezó como una oportunidad para 19 familias, terminó con apenas 8 ingresos confirmados, dejando a decenas de jóvenes en una «lista de espera» que hoy genera más dudas que certezas.

A través de diversos mensajes llegados a Clicregional, varios postulantes manifestaron su indignación tras conocerse la lista de prelación definitiva. Según el relato de los afectados, la convocatoria pública fue clara desde el inicio: se necesitaban 19 efectivos. «Mucha gente se anotó, se preparó y gastó lo que no tenía en trámites y preparación física», comentó uno de los aspirantes. Tras un proceso exigente donde 81 personas lograron aprobar con buenas notas tanto las pruebas culturales como físicas, el balde de agua fría llegó al final: solo llamaron a 8.

«¿Qué pasó con las otras 11 vacantes? Detrás de esto hay gente real, historias de esfuerzo que hoy sienten que su sacrificio quedó en la nada», expresaron los denunciantes, quienes aclaran que no buscan atacar a la institución, sino exigir una explicación coherente y respeto por el tiempo invertido.

Ante este escenario, consultamos a la Jefatura de Policía de Artigas para echar luz sobre el asunto. Desde la institución confirmaron que, efectivamente, la cifra inicial era de 19 cupos, pero que la situación cambió por una «comunicación ministerial» de último momento que afectó no solo a Artigas, sino también a Rivera y otras jefaturas con llamados vigentes.

La explicación técnica es que el Ministerio del Interior decidió centralizar esfuerzos en el sistema carcelario. «Se nos otorgaron solamente 8 vacantes porque las restantes fueron redistribuidas al Instituto Nacional de Rehabilitación (INR)», indicaron desde Jefatura. Según las autoridades, esta decisión se basó en un análisis del nivel delictivo y la población de cada zona, priorizando los 150 cupos que el INR busca cubrir a nivel nacional.

Para aquellos que quedaron en la lista de prelación (del puesto 9 al 81), no todo estaría perdido, aunque la incertidumbre persiste. Según informaron, el INR tiene previsto contactar a los postulantes que siguen en la lista para ofrecerles el ingreso a dicha repartición.

«La lista de prelación queda vigente por seis meses», recordaron desde la Jefatura, aclarando que si surgen nuevas vacantes en la Policía de Artigas en ese período, se recurrirá a ese orden. Sin embargo, para los aspirantes que soñaban con patrullar las calles de su departamento, la opción de trabajar en el sistema penitenciario es una realidad muy distinta a la que se les prometió cuando decidieron dar el primer paso en este llamado.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO EN LA CRISIS DEL AGUA EN URUGUAY

LO QUE ESTÁ EN JUEGO EN LA CRISIS DEL AGUA EN URUGUAY

… «el agua no se privatiza en términos jurídicos —la Constitución lo prohíbe— pero sí en términos prácticos.» Entre denuncias de organizaciones ambientales, tensiones políticas y desafíos institucionales, el país se enfrenta a la necesidad perentoria de definir el rumbo de su soberanía hídrica para las próximas décadas.

A pesar de ser uno de los países con mayores reservas de agua dulce de Sudamérica, Uruguay atraviesa una tensión creciente entre cambio climático, contaminación, monocultivos industriales, desvíos de cauces y un modelo productivo intensivo que presiona sobre ríos, arroyos y embalses.

Uruguay ha construido durante décadas la idea de un país “rico en agua”, bendecido por ríos, arroyos, cuencas, lagunas y uno de los acuíferos más importantes del hemisferio sur. Esa narrativa, celebrada en informes internacionales y usada como argumento de estabilidad ambiental, está hoy bajo una presión sin precedentes.

La suma de eventos climáticos extremos, expansión de monocultivos forestales, mega infraestructuras privadas de riego, contaminación crónica de cuencas y una fiscalización estatal insuficiente ha conducido a un escenario en el que la disponibilidad, calidad y control del agua se juegan no solo en los laboratorios y los despachos técnicos, sino también en el terreno político, económico y social.

Uruguay, históricamente seguro de sus reservas, se enfrenta a una pregunta que hace apenas una década parecía impensable: ¿Quién controla realmente el agua, quién se beneficia y quién queda expuesto?

Un país hídrico bajo tensión
Sequía prolongada y vulnerabilidad climática

La sequía 2022-2023 marcó un antes y un después. No solo dejó a Paso Severino al borde del agotamiento y forzó a OSE a mezclar agua salobre del Río de la Plata —elevando los niveles de sodio y cloruros en el suministro del área metropolitana— sino que dejó al descubierto una fragilidad estructural: el país depende, más de lo que admite, de pocos embalses clave y de pocas conexiones críticas entre cuencas.

Los informes técnicos de los organismos estatales señalaron un descenso sostenido en las precipitaciones y un cambio en el régimen estacional: lluvias concentradas, inviernos más secos y veranos más agresivos. Esto no solo afecta al consumo humano, sino también al riego, la ganadería, la producción agrícola y la generación eléctrica.

El mito de la abundancia

Mientras Uruguay continúa proyectando al exterior la imagen de país verde, los especialistas advierten que la disponibilidad hídrica es cada vez más desigual.

El norte del país —particularmente Artigas y Rivera— se ha visto sometido a ciclos de déficit severo, mientras que el sur y sureste enfrentan problemas crecientes de eutrofización, floraciones de cianobacterias y contaminación por nutrientes.

En términos prácticos, las cuencas ya no responden como antes. Ríos y arroyos que históricamente mantenían caudales estables hoy presentan oscilaciones extremas: grandes bajantes, cortes temporales o, en el caso opuesto, crecidas repentinas tras lluvias concentradas.

El avance de los monocultivos y las presiones productivas
Forestación industrial: un conflicto abierto

Desde la implementación de la Ley Forestal en los años 90, la superficie de plantaciones de eucalipto y pino ha crecido hasta cubrir más del 7% del territorio nacional. Si bien se presenta como un motor exportador, este modelo convive con críticas sostenidas: consumo de agua, alteración del ciclo hidrológico, drenaje acelerado del suelo, menor escorrentía y reducción de caudales.

Investigaciones independientes señalan que los monocultivos forestales reducen el rendimiento hídrico de las cuencas, afectando la recarga de napas y dejando menos agua disponible para productores familiares, pequeñas comunidades rurales y ecosistemas.

Para las empresas del sector —entre ellas algunas de las más influyentes del país— la forestación es “neutral” en términos de consumo hídrico. Sin embargo, estudios técnicos y denuncias sociales señalan impactos acumulativos que van más allá de una plantación aislada: cuando una cuenca se convierte en un mosaico de monocultivos, el balance hídrico se inclina.

Embalses privados y la Ley de Riego

Uno de los puntos más controvertidos en la última década ha sido la expansión de embalses privados para riego. La Ley de Riego, aprobada en 2017, abrió la puerta para que grupos empresariales y fondos de inversión construyan grandes represas particulares, capaces de almacenar millones de metros cúbicos.

Esto, señalan los especialistas, está generando un fenómeno de “privatización de hecho”: el agua no se privatiza en términos jurídicos —la Constitución lo prohíbe— pero sí en términos prácticos. Quien tiene la tierra tiene el agua; quien construye el embalse controla el flujo; quien invierte en la infraestructura define el acceso.

Para los pequeños productores, esto se traduce en desigualdad. En algunas zonas arroceras de Treinta y Tres y Cerro Largo, así como en áreas agrícolas del litoral norte, se han registrado denuncias de desvíos ilegales o sobreexplotación de cauces menores. El impacto inmediato: cursos de agua reducidos o directamente secos durante la zafra, afectando a vecinos río abajo.

Cauces menores, medianos y mayores: un mapa de deterioro
Los cursos menores, los más vulnerables

Arroyos y cañadas —los menores del sistema hídrico— son los primeros en sentir los efectos de los desvíos y la extracción para riego. En departamentos como Artigas, Rivera y Tacuarembó, se han reportado cauces que desaparecen por semanas durante la temporada de alta demanda.

Estos cursos no solo abastecen a familias y ganado, sino que sostienen la biodiversidad local. Su alteración tiene impactos directos en la fauna, los humedales y la regeneración de los ecosistemas.

Cuencas medianas bajo presión

Las cuencas del Santa Lucía, del Tacuarembó y del Cebollatí experimentan una combinación de presiones: vertidos urbanos, actividades productivas intensivas y monocultivos. En el caso del Santa Lucía —responsable de abastecer a buena parte de la población del país— los informes de los últimos años demuestran niveles elevados de fósforo y nitrógeno, vinculados a fertilizantes y efluentes rurales, que favorecen la proliferación de cianobacterias.

Los grandes ríos, entre inundaciones y bajantes

El Río Uruguay y el Río Negro son ejemplos de cómo el cambio climático altera dinámicas históricas. El Río Negro, además, sufre el impacto de los embalses hidroeléctricos y la acumulación de nutrientes que alimentan la eutrofización en sus tres represas.

En el caso del Río Uruguay, períodos de bajante extrema han disparado alarmas en cooperación con Argentina, mientras que crecidas repentinas generan pérdidas en infraestructura, cultivos y zonas pobladas.

Contaminación y cianobacterias: un riesgo sanitario persistente
El crecimiento de las floraciones tóxicas

La presencia de cianobacterias se ha vuelto recurrente en las costas del Río de la Plata, el Santa Lucía, la Laguna del Sauce y numerosos embalses. La combinación de temperaturas más cálidas, aguas quietas y nutrientes en exceso es un caldo de cultivo perfecto.

Estas floraciones no solo afectan el agua potable: también tienen impacto económico en el turismo, la pesca y las actividades recreativas. Su presencia repetida evidencia un problema estructural: Uruguay está fertilizando sus cursos de agua más rápido de lo que puede descontaminarlos.

Riesgos para la salud

Las cianotoxinas producidas por algunas de estas especies pueden causar irritación, problemas hepáticos e incluso riesgos neurológicos. En los meses críticos del verano, autoridades sanitarias y municipales se ven obligadas a colocar advertencias preventivas en playas y embalses, afectando la dinámica turística.

La capacidad del Estado: entre la vigilancia y el rezago
Un marco legal avanzado, una aplicación limitada

Uruguay cuenta con un Código de Aguas moderno, un Plan Nacional de Aguas y una institucionalidad dedicada al manejo del recurso. Sin embargo, la capacidad real de fiscalizar, sancionar y regular actividades productivas no está a la altura del desafío.

DINAGUA, DINAMA (hoy Ministerio de Ambiente), OSE, intendencias y organismos científicos trabajan en monitoreo, pero las inspecciones en campo y la respuesta ante irregularidades suelen ser lentas o insuficientes.

Un poder asimétrico

La estructura productiva ejerce una influencia significativa. Grandes complejos forestales y agrícolas cuentan con asesorías técnicas robustas, capacidad de incidencia política y recursos para litigar. En contraste, pequeños productores rurales y comunidades cuentan con menos herramientas para denunciar desvíos o afectaciones.

Organizaciones ambientales y sociedad civil: denuncias y propuestas

En los últimos años, colectivos socioambientales, científicos independientes y organizaciones de derechos humanos han denunciado:

Desvíos ilegales de cauces en zonas arroceras y agrícolas.

Acaparamiento hídrico por parte de grupos empresariales.

Falta de transparencia en permisos de riego y embalses privados.

Impacto hídrico de los monocultivos forestales.

Contaminación crónica en el Santa Lucía, el Uruguay y el Negro.

Colapso de pequeñas cuencas en el norte y este del país.

Las propuestas van desde fortalecer el monitoreo ciudadano y crear instancias de diálogo vinculante hasta modificar la Ley de Riego y frenar la expansión de áreas forestadas sobre cuencas críticas.

Agua y política: Neptuno cancelado, Casupá impulsada y un debate partidario en ebullición

La dimensión técnica de la crisis hídrica en Uruguay se ha traducido, con rapidez, en una arena política central. La administración de Yamandú Orsi dio un giro significativo al suspender y luego dejar sin efecto el controvertido proyecto conocido como Neptuno (Arazatí) —una planta potabilizadora pensada para extraer agua del Río de la Plata y asegurar el suministro del área metropolitana—, decisión que abrió un intenso debate público y parlamentario sobre prioridades, costos y riesgos ambientales.

El propio Ejecutivo argumentó la necesidad de revisar y reorientar la estrategia, en parte por objeciones técnicas, en parte por consideraciones políticas sobre la viabilidad y la soberanía del recurso.

Como alternativa, el gobierno ha puesto en la agenda la construcción de una represa en el arroyo Casupá, y el ente estatal OSE ya ha iniciado procesos formales (llamados y etapas de precalificación) para avanzar con la obra.

La administración la presenta como una “solución robusta” para regular caudales, aumentar reservas y reducir la vulnerabilidad ante futuras sequías; sin embargo, la iniciativa ha generado tensiones: productores locales, vecinos e organizaciones ambientalistas expresan reservas por expropiaciones previstas, impactos territoriales y falta de suficiente diálogo participativo. Estas fricciones han convertido a Casupá en foco de resistencia social y debate técnico.

El tema del agua se instaló con fuerza en el Parlamento. La suspensión/cancelación de Neptuno motivó interpelaciones y comparecencias ministeriales —donde la oposición acusó al gobierno de tomar decisiones “políticas” y exigir explicaciones técnicas y de transparencia— mientras que sectores sindicales y parte de la coalición de gobierno celebraron la medida como un freno a un proyecto con riesgos económicos y ambientales. En la práctica, el agua dejó de ser una cuestión técnica para convertirse en un marcador de posicionamiento partidario y territorial.

En el mapa partidario, las reacciones no fueron uniformes: el Frente Amplio y fuerzas afines han defendido la reorientación hacia obras públicas (Casupá, refuerzo de Aguas Corrientes) y el énfasis en gestión estatal del recurso; la oposición —en particular sectores del Partido Colorado y del Partido Nacional— criticaron la decisión por falta de argumentos técnicos públicos y por lo que consideran una pérdida de tiempo que podría demorar soluciones estructurales para el área metropolitana. Este contraste ha convertido el agua en una variable de poder local, sobre todo en departamentos afectados por las obras o por el riesgo de expropiación.

El resultado político inmediato es doble. Por un lado, la agenda pública y mediática hoy discute públicamente alternativas, contratos y criterios técnicos; por otro, la disputa instala preguntas más profundas sobre la gobernanza del agua: ¿priorizar inversiones en grandes plantas con participación privada o fortalecer infraestructura pública y embalses propios? ¿Cómo compatibilizar seguridad hídrica con derechos de propietarios y comunidades?

Las respuestas que dé el gobierno de Orsi y las posiciones que adopten los partidos marcarán no solo los próximos contratos y obras, sino la percepción ciudadana sobre quién custodia el agua en Uruguay.

Uruguay ante un punto de inflexión

La crisis del agua en Uruguay no es un evento aislado ni una anomalía temporal. Es el síntoma de una transformación profunda: un país que solía sentirse invulnerable descubre que su recurso más preciado es finito, disputado y vulnerable.

El desafío no es técnico, sino político. Requiere un pacto nacional que priorice el agua para consumo humano, garantice la sostenibilidad ecológica, regule las presiones productivas y fortalezca el rol del Estado como custodio del bien común.

Uruguay está ante una decisión histórica: o asegura su soberanía hídrica para las próximas generaciones, o profundiza un modelo que concentra el control del agua y expone a las mayorías a riesgos crecientes.

El futuro del país, literalmente, fluye por sus cauces.

URUGUAY: ENTRE LA LETRA CONSTITUCIONAL Y LA REALIDAD DEL ENCIERRO

URUGUAY: ENTRE LA LETRA CONSTITUCIONAL Y LA REALIDAD DEL ENCIERRO

Uruguay abolió la pena de muerte hace más de un siglo y consagró en su Constitución que “las cárceles no están destinadas a mortificar, sino a la rehabilitación”.

Sin embargo, el sistema penitenciario enfrenta una tensión estructural entre esa norma y una realidad que se ha mostrado crecientemente incompatible con los estándares mínimos de dignidad humana.

Con más de 16.000 personas privadas de libertad y una de las tasas de encarcelamiento más altas de América Latina, el país asiste a una crisis que interpela directamente su compromiso democrático.

En el corazón del problema se encuentra la sobrepoblación: más del 40% de las unidades operan por encima de su capacidad y una cuarta parte de los reclusos vive en condiciones catalogadas oficialmente como de “trato cruel, inhumano o degradante”.

A ello se suma un perfil socioeducativo crítico: la mitad de la población carcelaria no culminó la educación primaria, y un número significativo presenta analfabetismo funcional.

En estas condiciones, los programas de capacitación y reinserción —aunque presentes— logran impactos modestos frente a un índice de reincidencia que ronda el 70% a tres años de la liberación.

Los sucesivos gobiernos han volcado recursos importantes, pero no suficientes ni siempre bien orientados. Uruguay invierte cifras altas por persona privada de libertad y sostiene un cuerpo de funcionarios penitenciarios que trabaja bajo presión extrema, en condiciones que también vulneran sus propios derechos laborales y de seguridad.

Las reformas impulsadas en por lo menos, las últimas dos décadas —nuevas cárceles, profesionalización del personal, propuestas de un Ministerio de Justicia, mesas interinstitucionales— han significado avances, aunque sin quebrar el ciclo estructural de hacinamiento, violencia y baja rehabilitación.

En comparación con otros países de la región, Uruguay invierte cifras elevadas por cada persona privada de libertad y cuenta con un ratio funcionario-interno relativamente favorable. Sin embargo, estos recursos no se traducen en mejores resultados.

Lo que falta —como señalan especialistas, trabajadores penitenciarios y organismos de control— no es solo presupuesto, sino direccionalidad estratégica. La inversión sigue orientada a custodiar más que a rehabilitar; a contener la crisis más que a resolver sus causas.

En un país donde el 80% del gasto del Ministerio del Interior va a salarios y funcionamiento, la infraestructura se degrada, los programas de capacitación se vuelven testimoniales y la atención a la salud, fragmentada entre ASSE y Sanidad Policial, continúa siendo insuficiente e ineficiente.

A pesar de ello, se han registrado avances. Las cárceles de “nueva generación” y la profesionalización de algunos equipos han permitido estándares algo más altos en determinadas unidades.

También ha habido intentos de reforma estructural: propuestas de crear un Ministerio de Justicia, fortalecer la autonomía del INR o expandir las medidas alternativas a la prisión.

Pero estos esfuerzos han sido parciales y suelen chocar con una tendencia política persistente: la presión social por respuestas punitivas rápidas, traducidas en endurecimientos legales que incrementan el número de personas encarceladas sin mejorar los mecanismos de reinserción.

Las motivaciones son diversas: la urgencia electoral por mostrarse “duros con el delito”, la carga simbólica de la inseguridad en el debate público, la fragmentación institucional que impide una política penitenciaria estatal —no gubernamental—, y la escasa visibilidad de quienes viven, trabajan o visitan la cárcel.

Las repercusiones, en cambio, son profundas. Un sistema que mortifica socava la legitimidad del Estado de derecho y erosiona la cohesión social. Aumenta la violencia intramuros, que luego se proyecta en las calles.

Deteriora la salud mental y física del personal penitenciario, cuyas condiciones laborales son también parte de la crisis. Y amplifica el dolor de miles de familias que cargan con las consecuencias económicas y emocionales del encierro.

Nos enfrentamos entonces a lo que podríamos calificar como “la paradoja uruguaya” —abolir la pena de muerte pero permitir que personas mueran en celdas saturadas o bajo negligencia estatal— se ha vuelto visible para organismos internacionales.

La ONU ha advertido que Uruguay enfrenta un riesgo cierto de retroceso en derechos humanos si no emprende reformas profundas y sostenidas.

Mirado desde una perspectiva de estabilidad institucional, el problema trasciende lo carcelario: pone en discusión la capacidad del país para traducir sus principios democráticos en políticas públicas efectivas.

El país se enfrenta, así, a un dilema ético y político: ¿Cómo conciliar la defensa histórica de los derechos humanos con un sistema que, en los hechos, expone a miles de personas a entornos que degradan su salud, su integridad y su futuro?

La respuesta no depende solo de más presupuesto, sino de un giro conceptual: pasar de un modelo centrado en el castigo a uno orientado a la reducción de daños, la reinserción efectiva y el respeto pleno por la dignidad.

La estabilidad democrática uruguaya, aún sólida en la región, se verá puesta a prueba en la medida en que acepte —o tolere— que su sistema penitenciario reproduzca desigualdad, violencia y exclusión.

Lo que ocurre dentro de las cárceles no es un fenómeno aislado: inevitablemente retorna a la sociedad y condiciona la seguridad presente y futura. Reformar el sistema no es un gesto humanitario, sino una decisión estratégica para preservar la cohesión social y la legitimidad democrática.

EL CAPIBARA, REY DE INTERNET Y DEL MERCADO GLOBAL

EL CAPIBARA, REY DE INTERNET Y DEL MERCADO GLOBAL

El capibara pasó de ser un animal silvestre del continente sudamericano a un verdadero ícono pop mundial. En redes sociales arrasa con millones de reproducciones y su imagen dispara ventas de productos en todos los continentes. Uruguay, donde el carpincho es parte del paisaje, también siente el impacto del boom digital.

El fenómeno nació en internet: videos de capibaras bañándose, comiendo naranjas o dejando que otras especies se les suban encima inundaron TikTok y YouTube. Su expresión calma y su actitud imperturbable los convirtieron en la mascota espiritual de la “vida tranquila”. La canción Capybara —convertida en meme global— terminó de empujarlos al estrellato, dando forma a un universo de humor y ternura que no para de crecer.

Ese furor se trasladó rápidamente al comercio. Hoy se venden peluches, remeras, stickers, tazas, videojuegos y hasta lámparas con forma de capibara. Tiendas online asiáticas y estadounidenses reportan miles de búsquedas diarias, y marcas de moda incorporaron al roedor como estampa en sus colecciones. El merchandising oficial y no oficial mueve millones de dólares al año.

En Uruguay, donde el carpincho es parte de la fauna nativa, el fenómeno también llegó al mercado local. Emprendedores de Artigas, Montevideo y el litoral elaboran artesanías, ilustraciones, juguetes y contenido digital inspirado en el animal. Algunos operadores turísticos incluso ofrecen “experiencias carpincho” en estancias y reservas, siempre bajo estrictas normas de conservación.

Final
Lo que empezó como una serie de videos virales terminó generando una industria global que crece al ritmo de los memes. El capibara, símbolo de paz y buen humor, hoy es una de las figuras comerciales más rentables de la cultura digital. Uruguay, dueño de su propia población silvestre, observa cómo un animal cotidiano se transforma en un inesperado embajador internacional.

PREMATURIDAD: UN LLAMADO GLOBAL CON RAÍCES LOCALES

PREMATURIDAD: UN LLAMADO GLOBAL CON RAÍCES LOCALES

Cada 17 de noviembre, el mundo conmemora el Día Mundial de la Prematuridad, una fecha clave para visibilizar los desafíos que enfrentan los bebés nacidos antes de tiempo. En Uruguay, donde casi el 10 % de los recién nacidos son prematuros, la atención especializada y el apoyo familiar son pilares centrales para garantizar su bienestar.

La prematuridad —definida como el nacimiento antes de las 37 semanas de gestación— constituye una de las principales causas de mortalidad neonatal en todo el mundo. Según la OPS/OMS, alrededor de uno de cada diez bebés nace prematuro en la región de las Américas. Organización Panamericana de la Salud

En Uruguay, la situación también demanda atención: en 2022 se registraron 3.138 nacimientos prematuros, lo que equivale a aproximadamente el 10 % del total de nacidos vivos. Gub.uy+2Portal Medios Públicos+2 Además, se destaca que todos los bebés tienen acceso universal a cuidados neonatales especializados, sin costos adicionales. Gub.uy+1

No obstante, existen desafíos persistentes: según datos en Uruguay, un 61 % de los embarazos que se culminaron con un parto prematuro no recibieron el control prenatal adecuado. El Observador Esto apunta a la necesidad de reforzar el seguimiento médico durante la gestación, una medida que podría reducir los riesgos asociados a la prematurez.

Además, la atención neonatal se vuelve más eficaz cuando las familias están involucradas: en varias unidades especializadas del país, las maternidades permiten la presencia de los padres junto al bebé, promoviendo prácticas como el contacto piel con piel, la lactancia y el vínculo temprano.

El Día Mundial de la Prematuridad es un recordatorio poderoso: cada prematuro merece un comienzo con oportunidades y cuidados de calidad. En Uruguay, las políticas públicas y los avances en neonatología han reducido muchos de los riesgos, pero aún quedan desafíos por resolver, especialmente en la prevención y el control prenatal. Para que esos bebés que llegaron con antelación puedan crecer sanos y fuertes, es vital seguir invirtiendo en salud, ciencia y el apoyo a sus familias.

ALERTA POR OLA DE ESTAFAS EN ARTIGAS

ALERTA POR OLA DE ESTAFAS EN ARTIGAS

La Jefatura de Policía de Artigas lanzó una fuerte advertencia a la población, especialmente a los adultos mayores que viven solos, por un aumento de estafas. Las modalidades van desde llamadas engañosas hasta ofertas falsas en redes sociales. Se pide máxima precaución para evitar caer en la trampa de los delincuentes.

La Jefatura de Policía del departamento encendió las alarmas ante la proliferación de estafas en las últimas semanas, un fenómeno que preocupa por su impacto en la comunidad, principalmente en nuestros adultos mayores. La modalidad de los engaños es variada, lo que exige una mayor atención y precaución por parte de todos los vecinos.

Las autoridades identificaron varias formas en que operan los estafadores:

  • Llamadas telefónicas: Ofrecen préstamos «imperdibles» que, en realidad, solo buscan comprometer económicamente a las víctimas.
  • Suplantación de identidad: Se hacen pasar por familiares y, con argucias, solicitan dinero de forma urgente, generando desconfianza y temor en quienes reciben la llamada o mensaje.
  • Ofertas en redes sociales: Prometen productos en venta a precios irresistibles que, una vez pagados, nunca llegan a las manos del comprador.
  • Métodos financieros engañosos: Atraen a las víctimas con la promesa de ganancias rápidas y fáciles, invitándolos a invertir en esquemas que terminan siendo una trampa.

Ante este panorama, la Policía subraya la importancia de adoptar medidas preventivas. Es crucial extremar los cuidados y nunca realizar giros o depósitos de dinero sin antes verificar a fondo la autenticidad del anunciante o vendedor. Además, remarcan que es fundamental no revelar información personal, ni datos de acceso a cuentas bancarias, tarjetas, aplicaciones de pago o cualquier otro dato sensible. Los delincuentes son muy hábiles y utilizan la ingeniería social para manipular a sus víctimas.

La Jefatura de Policía es clara: ante cualquier duda o sospecha, lo mejor es no arriesgarse. Se insta a la población a realizar la denuncia correspondiente en la seccional o dependencia policial más cercana. También se puede comunicar directamente al 911 para recibir asistencia inmediata y orientación sobre cómo proceder. ¡La prevención es la mejor herramienta contra los estafadores!

REDUCCIÓN DEL IMESI PERMITIRÁ EQUIPARAR PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES CON BRASIL

REDUCCIÓN DEL IMESI PERMITIRÁ EQUIPARAR PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES CON BRASIL

El anuncio de la futura reducción del IMESI  en el precio de los combustibles para Artigas representa un cambio de juego para la economía local, según Gerardo Volpi, empresario y representante de Axion en el departamento. Volpi destaca que, si bien siempre hubo una gran diferencia de precios con Brasil, esta nueva medida logra una paridad casi total, eliminando la necesidad de los artiguenses de cruzar la frontera en busca de mejores precios. Esta iniciativa, junto con el extendido uso de tarjetas de débito y crédito, asegura que el dinero permanezca y circule dentro de Artigas.

Volpi explica que, aunque se aspiraba a un descuento del 40% como el que se aplica en el litoral con Argentina, el 32% alcanzado es suficiente para equiparar los precios con Quaraí. Esto significa que el precio ya no será un factor determinante a la hora de elegir dónde cargar combustible, y los consumidores se inclinarán por la calidad de la atención y el servicio. La proyección actual, considerando el valor del real brasileño, indica que el combustible en Artigas quedará aproximadamente un peso por debajo del precio en Brasil, marcando una diferencia significativa.

El impacto de esta medida trasciende el sector de los combustibles. Volpi subraya que, al mantener el dinero en el país, se fomenta la generación de nuevas fuentes de trabajo en la región. Además, considera que todas las medidas de apoyo anunciadas son positivas porque benefician directamente a los consumidores, es decir, a toda la población.

El empresario enfatiza la importancia de que la «plata no se nos vaya», ya que «todo lo que se va a Brasil, no vuelve».

LA OMS DESACONSEJA EL USO DE EDULCORANTE PARA CONTROLAR EL PESO

LA OMS DESACONSEJA EL USO DE EDULCORANTE PARA CONTROLAR EL PESO

Ginebra, 15 de mayo de 2023 — La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado una nueva directriz sobre los edulcorantes no azucarados, en la que desaconseja su uso para controlar el peso corporal o reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles (ENT).

La recomendación se basa en los resultados de una revisión sistemática de la evidencia disponible, que sugiere que el uso de edulcorantes no azucarados no confiere ningún beneficio a largo plazo en la reducción de la grasa corporal en adultos o niños. Los resultados de la revisión también sugieren que puede haber posibles efectos indeseables de su uso a largo plazo, como un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y mortalidad en adultos.

«La sustitución de azúcares libres por edulcorantes no ayuda a controlar el peso a largo plazo. Las personas deben considerar otras formas de reducir la ingesta de azúcares libres, como consumir alimentos con azúcares naturales, como la fruta, o alimentos y bebidas no azucarados», dijo Francesco Branca, Director de Nutrición e Inocuidad de los Alimentos de la OMS. «Los edulcorantes sin azúcar no son factores dietéticos esenciales y carecen de valor nutricional. Las personas deberían reducir totalmente el dulzor de la dieta, desde una edad temprana, para mejorar su salud”, agregó.

La recomendación se aplica a todas las personas, excepto a las que padecen diabetes preexistente, e incluye todos los edulcorantes no nutritivos sintéticos y naturales o modificados que no están clasificados como azúcares y se encuentran en alimentos y bebidas manufacturados, o que se venden solos para que los consumidores los añadan a alimentos y bebidas. Entre los edulcorantes no nutritivos más comunes se encuentran el acesulfamo-K, el aspartamo, el advantamo, los ciclamatos, el neotamo, la sacarina, la sucralosa, la estevia y los derivados de la estevia.

La recomendación no se aplica a los productos de higiene y cuidado personal que contienen edulcorantes no azucarados, como dentífricos, cremas para la piel y medicamentos, ni a los azúcares y alcoholes de azúcar (polioles) bajos en calorías, que son azúcares o derivados del azúcar que contienen calorías y, por tanto, no se consideran edulcorantes no azucarados.

Debido a que el vínculo observado en la evidencia entre los edulcorantes no azucarados y los resultados en enfermedad podría estar confundido por las características basales de los participantes en el estudio y los complicados patrones de uso de estos edulcorantes, la recomendación se ha evaluado como condicional, siguiendo los procesos de la OMS para el desarrollo de directrices.

Esto indica que las decisiones políticas basadas en esta recomendación pueden requerir un debate sustantivo en contextos nacionales específicos, vinculados, por ejemplo, al alcance del consumo en diferentes grupos de edad.

La directriz de la OMS sobre los edulcorantes no azucarados forma parte de un conjunto de directrices existentes y futuras sobre dietas saludables cuyo objetivo es establecer hábitos alimentarios sanos para toda la vida, mejorar la calidad de la dieta y disminuir el riesgo de ENT en todo el mundo.