El diario The New York Times calificó como “ilegal e imprudente” la ofensiva del presidente estadounidense Donald Trump contra Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro y el despliegue de una poderosa fuerza militar en el Caribe sin aval del Congreso.
En una publicación de fuerte tono crítico, The New York Times advirtió que la reciente escalada de Estados Unidos contra Venezuela carece de sustento legal y político. Según el influyente medio, en los últimos meses la administración Trump había desplegado una imponente presencia militar en el Caribe, integrada por un portaaviones, al menos siete buques de guerra, decenas de aviones y unos 15.000 soldados.
Hasta ahora, esa fuerza había sido utilizada —según la versión oficial— para interceptar pequeñas embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico, acciones que el diario también considera fuera del marco legal. El fin de semana, sin embargo, el escenario cambió de forma drástica con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, en lo que Trump definió como “un ataque a gran escala” contra el país sudamericano.
El periódico aclara que existen pocos motivos para sentir simpatía por Maduro, a quien describe como un líder antidemocrático y represivo. Recuerda además informes recientes de Naciones Unidas que documentan más de una década de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias, así como el cuestionado proceso electoral del año pasado y el éxodo de casi ocho millones de venezolanos.
No obstante, el editorial subraya que la experiencia histórica de Estados Unidos demuestra que los intentos de derrocar gobiernos por la fuerza suelen agravar las crisis. Como ejemplo, menciona los fracasos en Afganistán y Libia, las consecuencias persistentes de la guerra en Irak y las intervenciones en países latinoamericanos como Chile, Cuba, Guatemala y Nicaragua.
De acuerdo con The New York Times, Trump no ha ofrecido hasta el momento una explicación coherente de su accionar y está empujando a Estados Unidos hacia una crisis internacional sin fundamentos claros. El diario recuerda que, según la Constitución estadounidense, cualquier acción militar de esta magnitud requiere la aprobación del Congreso, y que sin ese respaldo las decisiones del presidente violan la ley vigente.
