viernes, abril 19
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CREDIBILIDAD POLÍTICA EN BAJADA

Que haya una veintena de partidos políticos para las internas próximas, parece exagerado. En realidad, aún resta ver quiénes siguen en carrera y quiénes no. La intención de unos es ser presidenciables. La de otros, alcanzar el parlamento o un cargo de gobierno.

El director de la consultora Factum, Eduardo Bottinelli, dialogó con el Portal APU.uy sobre el prisma de candidaturas para las internas y qué interés genera esto en la ciudadanía.

¿Cuál es su visión frente a una población que no parece muy informada? ¿Qué podría pasar en las internas?

Los abanicos de candidaturas permiten más movilización. Si uno mira al Partido Colorado, claramente al haber largado tantas candidaturas de alguna forma revitalizó la militancia. Salvo los más destacados, hay muchos que no se conocen, ni siquiera se sabe de qué partido son. Entonces, lo que hay que ver es cómo va decantando durante febrero, marzo, es decir, después de semana de turismo.
Es difícil que todos lleguen. La cantidad de nombres parecen mucho, pero cuando se observa la  interna, no es tan así. El Frente ya tuvo cuatro candidaturas el Frente, cuatro o cinco el Partido  Nacional. No hay novedad allí, porque después terminan reduciéndose la cantidad de candidatos, dentro de sus propios partidos.

¿Por qué no todos pueden llegar?

Pueden quedar en el camino, algunos por falta de apoyo. En otros casos se dan alianzas. Ejemplo, en el año 2014 era candidato Sergio Abreu y terminó bajándose. Emergen precandidaturas un poco en función de los apoyos que generan desde el punto de vista político, también por las encuestas. Se generan alianzas, se apoya a otras candidaturas y la cosa cambia.

Mirado desde la ciudadanía, hay candidatos conocidos y otros que no lo son. Sumado esto al bajo interés por la política, ¿podrían aparecer sorpresas en cuanto al candidato más votado de cada partido?

Hay candidaturas que lo que buscan es generar espacios. Es decir, es la generación de nuevos espacios o de ganar presencia interna para negociar hacia octubre o hacia una posible alianza en una lista al Senado. Incluso para cargos ministeriales, o departamentales. Muchas veces las candidaturas más que para ganar la interna, son para marcar presencia, para mover la militancia y generar acuerdos posteriores.

Hay una serie de candidaturas que claramente están compitiendo por la elección presidencial, otros buscan generar espacios, como los fenómenos que vimos en el 2019 con Juan Sartori, Ernesto Talvi y Guido Manini Ríos. Sartori hasta estos días no ha dicho si será o no candidato en junio, pero él es un nacionalista que se autofinancia por el elevado poder económico que tiene.

¿La participación de la ciudadanía podría ser menor que en la interna anterior?

El clima de campaña todavía no está instalado en la gente. Si votan menos que en la interna anterior, o sea menos del 40%, sería una mala señal para el sistema político. Estaría decidiendo muy poca gente. Se estima que acudirá a votar más o menos un número similar al de las elecciones pasadas. Lo que sí se ve, en los estudios que hemos hecho en los últimos años, es que hay una parte de la población que ya no participa en las internas. Está más lejos de la política. No sigue la agenda política, no le interesa. Eso ha ido creciendo con el tiempo.

¿Por qué?

Hay temas educativos, temas sociales y temas de la política. La política de alguna forma no está siendo atractiva para un conjunto de gente. Hay menos compromiso que antes, en una parte de la sociedad.

¿En las generaciones más jóvenes?

Los jóvenes siempre han tenido menos interés en la política partidaria, lo que parece ser es que el interés en la política se está dando a edades más tardías que antes, el proceso de interés es más lento.

¿Falta credibilidad?

Si uno mira la confianza en los partidos, en el parlamento, Uruguay sigue siendo un país destacado a nivel de América Latina. Pero cuando Uruguay se compara consigo mismo la credibilidad está peor que hace diez, quince, o treinta años.

¿Por qué se da ese fenómeno?

Y bueno, es una mezcla. Una mezcla de, por un lado, lo que la política discute, de qué habla. Cuán atractivo o no puede resultar. Por otro, están los tiempos desde el punto de vista social. Antes la gente se sentaba a mirar un informativo de televisión y era una actividad cotidiana. Hoy en día, quienes se instalan a ver todo a la hora y media, dos, o tres que duran los informativos, son un segmento cada vez más chico. Entonces quienes se interesan, se informan por otras vías, mucho más cortas, con otras dinámicas.

Fuente: https://apu.uy/

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